El Proyecto “Corta por lo sano”

La crisis actual financiera sigue dejando una verdad al descubierto. Las cabezas de las mujeres aún continúan teniendo precio. El precio es muy bajo mientras el costo para la humanidad es altísimo. Los cuerpos de las mujeres son robados, esclavizados y explotados día a día por causa de las inescrupulosas redes y mafias que trafican con seres humanos. De esta manera, se comprueba que no importa la edad, la procedencia o los rasgos físicos, ya que cualquier mujer es susceptible de ser explotada sexualmente. Los cuerpos femeninos son diseccionados continuamente en las publicidades y la comunicación social. Así, se crea un sustento que legitima la compra y venta de mujeres en el mundo. El sistema completa su perversión cuando existe otro ser humano, en este caso un hombre, que “consume” a otra persona convirtiéndola nuevamente en el mismo objeto del que había sido víctima cuando la publicidad quería vender un coche o una cerveza. Paradójicamente, Ninguna mujer nace para ser puta (como sostiene el colectivo Mujeres creando de Bolivia) y sin embargo existe una legitimación social difícil de desterrar que admite exactamente lo contrario.

Ni la modernidad, ni la sociedad contemporánea pudieron acabar con este flagelo que no es otra cosa que una de las peores violencias que persisten en la sociedad patriarcal. La revolución francesa con sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad ha olvidado que los tres principios deben aplicarse también a las mujeres. La libertad no es más que un anhelo difícil de alcanzar para las mujeres. Lejos de contribuir a nuestra emancipación la sociedad actual nos hace más esclavas. Por eso los abusos se repiten constantemente y con ellos las violaciones a los derechos de las mujeres. En este sentido, cabe la advertencia de que nunca se logrará una sociedad sana si su otra mitad es sojuzgada. En la actualidad y a pesar de leyes y acciones positivas que intentan construir un mundo “sano”, los casos de acoso laboral femenino, las violaciones, el tráfico, la explotación y los asesinatos de mujeres se siguen sucediendo una y otra vez. La violencia de género es un problema mundial que ya está instalado en la agenda de la política y la agenda de los medios. Sin embargo, nada de esto es posible sin comprobar que uno de los enemigos de la libertad y la dignidad de mujeres y niñas está delante de nuestras propias narices y se trata de la publicidad. La publicidad reproduce esa violencia, ese abuso, esa concepción que asimila mujer y objeto y otorga permisos para que el delito sea consumado con la anuencia de todas y todos. De esta forma, uno de los elementos de la violencia machista es el convencimiento de que la mujer, la esposa, la amante, la novia, la empleada, la prostituida, la hija, la madre es propiedad exclusiva del varón.

Por eso, este Proyecto denominado “Corta por lo sano” intenta desbaratar a través de la construcción colectiva de una obra de arte de carácter social el discurso que justifica la posesión del cuerpo femenino. “Corta por lo sano” es un trabajo que apunta a establecer que la prioridad es que las mujeres y fundamentalmente los hombres comprendamos que una sociedad nunca será sana mientras haya seres humanos vendidos y otros que los compren.

De esta forma, se intenta mostrar que la lucha contra la violencia de género, desarrollada cada 25 de noviembre, tiene que ver con una toma de consciencia profunda por parte de la humanidad sobre cuáles son los orígenes de la misma. Así, con una simples tijeras estaremos cortando en la calles de algunas de las ciudades del mundo el vínculo que nos ata, que nos encierra con la esclavitud implícita en toda relación sexual entre el género masculino y femenino. Por esto, esta acción está destinada a que todas las mujeres comprendamos este aberrante hecho y que todos los hombres lo hagan propio en su lucha a favor de la liberación también masculina. Cortar por lo sano significa liberarnos a nosotras y liberarlos a ellos de la terrible carga que implica que la masculinidad construida desde el patriarcado consuma a sus propias pares.

Sin entender que una sociedad justa y equitativa nos beneficia no podremos nunca cortar por sano y salir de esta violencia cotidiana, silenciosa y cruel que pone a las mujeres del mundo en el seno de una terrible patología social.

Luz Darriba

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